Sobre mí

minaya fira


Hay criaturas que vienen al mundo con un pan debajo del brazo, María Dubón nació con un lápiz en la mano. A la edad de 3 años, rayaba con su colección de lapiceros todos los papeles que encontraba, y su madre, anticipándose a males mayores, quiso canalizar esta afición enseñándole a escribir. Aquella transustanciación, el hecho de que unas letras pudieran convertirse en una casa o en un mar, le pareció pura magia. En ese preciso instante, comenzó un idilio con las palabras que aún perdura.

Por esos caprichos de los hados, María Dubón tuvo la suerte de nacer en un hogar en el que había libros y, desde entonces, su patria son las bibliotecas de este mundo. Sus primeras lecturas, las obras clásicas que había en los estantes de su casa, le forjaron un exigente criterio como lectora y al final, pues una cosa lleva a la otra, acabó intentando emular a los grandes de la literatura.

Con siete años consigue sus primeros ingresos escribiendo cartas por encargo de sus vecinos. A los trece le llega el primer reconocimiento por sus escritos, una inyección de ánimo y vanidad a dosis iguales que confirmó su vocación y la llevó a escribir, ¡pobre ingenua!, el discurso de aceptación del Premio Nobel. Enseguida descubrió que no es fácil componer una obra maestra y, como perfeccionista obsesiva que es, tejió un látigo con el que todavía se flagela habitualmente.

Fue a la universidad para estudiar Psicología, pero se marchó enseguida, desencantada por la estructuración de la carrera y las ideas impuestas. Así que optó por ser, en esto y en otras muchas cuestiones, autodidacta; trasladando a los personajes de sus obras sus conocimientos sobre el ser humano.

Ha recibido varios premios literarios. El que más le ha sorprendido: la elección de unos versos suyos como mejor poema del mes. Concedían la distinción los lectores de una revista de Florida (Estados Unidos). El premio del que se siente más orgullosa es el Primer Premio Internacional de Lectura Literaria, que se le otorgó por la reseña del libro Wilde en España, escrito por Sergio Constán. Oscar Wilde, su ídolo, le sonrió desde el infierno ese día. No fue un premio, pero casi, que la universidad de Barranquilla (Colombia) eligiera su ensayo «Bécquer, el hombre a través de sus rimas» como texto para que los alumnos estudiasen el Romanticismo español.

Bloguera desde 2003, mantiene diez blogs de temáticas diferentes: actualidad, filosofía, literatura, campañas solidarias, opiniones de autores, feminismo, fotografía, reseñas literarias y uno dedicado a su querido Oscar.

Ha escrito nueve novelas y media, colaborado en varias antologías. Ha publicado más de cuatro millares de artículos en revistas españolas y extranjeras, ensayos, poemas, reseñas, varias plaquettes, sus relatos eróticos rozan el millón de descargas… Es, como bien pueden imaginarse, una perfecta desconocida.

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